Ayer 1 de octubre del 2013, se me
ocurrió la gran idea de ir en familia a comprar en el Gran abasto bicentenario
que se ubica en la zona rental de Plaza Venezuela, que error, como ha cambiado
en tampoco tiempo, y es que recuerdo hace casi un año yo visitaba
constantemente este local comercial, y uno se llevaba una buena impresión del
lugar, cosas que te hacían pensar que lo que predicaba el presidente podía ser más
cierto y que todos nosotros estábamos colaborando para que ello fuera más que
cierto. Para ese momento había orden, limpieza y buen trato en general, pero
ahora que el Comandante ya no esta se ve que las comadrejas están quitándose las
mascaras.
Retomando, para entrar al
Bicentenario hay que hacer todo un proceso hay sillas afuera con un toldo y
tienes que hacer cola (esto es nuevo), una vez que estas adentro debes
literalmente correr y pelear por un carrito para poder llevar los productos que
tienes que comprar, y después hacer otra cola para dejar tus cosas afuera del
local. Una vez que los agentes de verde, creo que son milicia y por lo general
no están de buen humor, se deciden a dejarte pasar te encuentras con la parte
de electrodomésticos, una gran cantidad cosas, pero no es lo que buscas, así
que te diriges hacia la comida para encontrarte con que carne y pollo no hay y
nadie sabe de ellos, azúcar y leche, tampoco.
Por lo menos hay harina, café y
aceite, pero en general solo encuentras productos que no son de primera
necesidad y a precios iguales a supermercados del este (hola Excélsior). Una
vez que te haces la idea de que te llevaras lo que en contrastes y que no puede
ser peor, te diriges a una cola que recorre no solo todo el pasadizo de las
cajas sino que llega más allá de la mitad del local en total. Me pregunte cual
era el problema, y lo encontré, eran las cajeras o más bien las falta de estas
ya que si el Bicentenario tiene una gran cantidad de cajeros modernos y electrónicos
no había ni diez personas que las manejaran.
Más de una hora de cola después algo
cansado y por no decir obstinado (en verdad no era el único), me dirijo hasta
los cajeros, los supervisores pululaban por todas partes, pero era más lo que
estorbaban que lo que realmente hacían y no es la primera vez que los veo de
esta manera ya que hace tiempo atrás se armo una pelea en la cola y tres de
ellos solo se dedicaron solo a mirar sin hacer nada en lo absoluto como si de
una de gallos se tratase. Hubo un señor que se salió de la cola para ir al baño
que se encuentra afuera del local y cuando regreso no lo dejaron pasar,
argumentando que el supermercado ya estaba cerrado, cuando la verdad es que no
se podía pasar por el tamaño de la cola para pagar y que esta no se movía por
no haber quien cobrara.
Entonces se me ocurrió tomar las
fotos que ven aquí y un supervisor de lentes me dijo de manera grosera que no podía
hacer eso, yo le respondí que por que hablaba así y que en qué ley decía que yo
no podía hacer eso o que me mostrara un cartel donde lo hiciera público, me
miro con ojos de odio y se fue, como no fue la única vez que lo vi haciendo
algo así imagine que era normal para el
actuar así. En fin tuve que resignarme como todos a ser tratado como ganado y
haciendo lo posible que mi pequeña hija no llorara, pues es comprensible que un
niño se fastidie de estar más de hora y media en una cola. Cuando por fin pase
al cajero y después de poner todos los productos en la banda transportadora apareció
una joven de mantenimiento (por cierto todavía es un Outsourcing, ya es
hora de dar el ejemplo y cumplir la LOTTT) y dijo que la caja estaba
cerrada pues ella iba a lavar el piso. Aproveche y le pregunte a uno de los agentes
de verde porque de esta situación y él me dijo que podían hacer ellos si habían
despedido a mucha gente que trabajaba en este Bicentenario.
La última sorpresa me la llevo en
el estacionamiento, pues la supuesta línea de taxis tiene un precio publicado,
pero te cobra de 30 a 40 bolívares más de sobre precio, argumentando que solo
llegan a las avenidas principales. ¿Ósea que si yo vivo a tres kilómetros de la
ultima avenida el pasaje me saldrá al doble? ¿Entonces para que tener una línea
de taxis dentro del bicentenario? No tuve más remedio que dar vuelta salir
hacia la calle de los estadios y tomar un taxi que me cobro un precio justo.
Después de esto llegue a la
conclusión de que para cómo te tratan, lo que encuentras y lo que realmente
ahorras no vale la pena en lo absoluto ir a un lugar como ese, tan grave es la
situación que lo que escuchabas en la cola era una conversación común sobre lo
mucho que ha caído el gobierno en estos tiempos y que realmente las personas se
les quitaban las ganas de ir a votar en las próximas elecciones. Así que les
digo a las comadrejas excelente trabajo porque gracias a toda la mier.. que
hacen con los entes del gobierno como el Bicentenario, no solo nos perjudican nuestro trabajo sino que le rompen el corazón socialista
a los venezolanos, gracias, por alejarnos del Bicentenario.







