viernes, 15 de abril de 2011

La atracción fatal de los Tomahawk

Pepe Escobar
Asia Times Online


Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens




No aceptarás una chica de Eurovisión si fuiste a ver a The Rolling Stones. Es lo que pide la “comunidad internacional”, como en el caso del liberador anglo-francés de los árabes más los “rebeldes” libios”: que las bombas del Pentágono saquen la m****a a las fuerzas de Muamar Gadafi, o que nos devuelvan el dinero (por ejemplo en petróleo de Libia oriental comercializado por Qatar).
Como era de esperar, la reunión del inofensivamente bautizado pero totalmente agresivo “Grupo de contacto de Libia” en Doha tuvo poco contenido y mucha farsa. El máximo éxito fue la oferta de una secuela del Fondo Monetario Internacional (FMI): un Fondo Rebelde Internacional (FRI) para que el equipo abigarrado de desertores de Gadafi, dudosos exiliados, islamistas vinculados a al-Qaida y manifestantes armados entrenados por la CIA pueda combatir realmente como una unidad coherente.

El problema es cómo bañar a los “rebeldes” en esos fondos del FRI de una manera consistente con la resolución 1973 de las Naciones Unidas. Posiblemente Londres, París y Doha dirán que forman parte de “todas las medidas necesarias” mencionadas en la resolución, y esperarán que alguien se lo trague.

¿Es un reestreno de pacotilla del programa de alimentos por petróleo de la ONU que fue un contrapeso para las sanciones de la ONU contra el régimen de Sadam Hussein en Iraq? Lo es, especialmente porque los diplomáticos anglo-franceses dicen en masa que no es así.

Bombardéenos hasta la libertad

La reunión en Doha fue presidida por el primer ministro qatarí Hamed bin Jassem y el secretario de exteriores de Gran Bretaña William Hague. El personaje más importante de la reunión no apareció: el exministro de exteriores libio que se convirtió en un destacado desertor, Musa Kusa. Los qataríes le dieron la bienvenida, pero los “rebeldes” lo vetaron.

En cuanto al lastimoso Hague dijo, una vez más: “La vasta mayoría del mundo está de acuerdo en que Gadafi debe irse”. Esa “vasta mayoría” está formada exactamente por los gobiernos de Gran Bretaña y Francia, más otros cuatro miembros de la OTAN que bombardean Libia, más Qatar y los Emiratos Árabes Unidos (EAU). Y eso es todo.

Los gobiernos del británico primer ministro David Cameron y del presidente francés Nicolas Sarkozy están perdidos en el espacio porque nadie quiere su guerra. El gobierno del primer ministro italiano Silvio “Bunga Bunga” Berlusconi se niega a bombardear a las fuerzas de Gadafi. Lo mismo vale para Bélgica. Alemania sólo contribuirá al frente humanitario. La OTAN está embrollada en una monstruosa disputa encarnizada, incluso con su secretario general, Anders Fogh Rasmussen, chillando sobre su fabuloso récord de más de 2.000 salidas. Cameron y el neo-napoleónico Sarko ruegan que la OTAN “aumente el ímpetu”.

En cuanto a los “rebeldes” el flechazo del Pentágono no pudo ser más obvio. Según el portavoz Mahmud Shamman: “Cuando los estadounidenses estuvieron involucrados la misión fue muy activa y tendía más a la protección de civiles”. Nada más sexy que un Tomahawk en acción. Los “rebeldes” van a Washington a cabildear al gobierno de Barack Obama. Visiones de muyahidines afganos visitando a Ronald “combatiente-por-la-libertad" Reagan a mediados de los años ochenta, ¿te acuerdas?

En la búsqueda desesperada de una “mayor capacidad general de ataque terrestre”, los “rebeldes” aprendieron cuál es la forma de ser del Pentágono o la carretera (mediterránea) al revés. Eso se traduce en revienta-tanques A-10 Thunderbolt y aviones artillados AC-130 Specter, que nadie tiene (ni Francia, ni Gran Bretaña, ni la OTAN, por no hablar de Qatar). Están abiertas las apuestas sobre si los “rebeldes” podrán convencer a la Casa Blanca de que suelte los bates.

No es que el Pentágono haya desaparecido de Libia. Al contrario. Seis F-16 y cinco aviones de ataque electrónico EA-18G Growler de la armada –con base en Italia– han sido entregados a la OTAN. Estuvieron ocupados bombardeando objetivos móviles de misiles tierra-aire la semana pasada. Pero lo que los “rebeldes” realmente quieren son los A-10 y los AC-130.

Alisten al pelele francés

El parloteo sobre Libia suena cada vez más como una mala versión de Bailando con las Estrellas en la cual nadie recibe una patada –excepto el sentido común-. Ahora es el turno de El Cairo –con asistencia del secretario general de la ONU Ban Ki-Moon-, el secretario general saliente de la Liga Árabe Moussa (el oportunista que quiere ser el próximo presidente egipcio), el presidente de la Unión Africana (UA) Jean Ping y la ineficaz jefa de política exterior de la Unión Europea (UE), Lady Ashton. Por lo menos estarán en El Cairo discutiendo –en teoría– la sana hoja de ruta turca hacia la paz, que es similar a la de la UA.

En cuanto a la credibilidad de los “rebeldes” y su Consejo Nacional Interino (INC), se ha reducido a granos de arena en el desierto libio. Al permitir que la pareja anglo-francesa secuestre su “revolución” –que se concibió en París a finales de 2010, como informó Asia Times Online– y al implorar a la OTAN y ahora al Pentágono para que bombardeen su país hasta enviarlo al más allá, han perdido no solo su credibilidad sino su autoridad moral.

Y para colmo han permitido a Londres, París, otras pocas otras capitales europeas y –el no va más de la envilecedora hipocresía– a Doha y Abu Dhabi que se presenten como portadoras de la carga del hombre blanco, enseñando a los “barbaros” norteafricanos a solucionar sus propios problemas.

Y ya que estamos, hay una solución práctica que el grupo de contacto libio todavía no ha considerado. ¿Por qué no despachar al pavo real amigo del autobombo, el “filósofo” francés Bernard Henri-Levy (conocido localmente como BHL), quien ha estado ocupado vendiendo la idea que convenció al neo-napoleónico Sarko de convertirse en el nuevo liberador de árabes, de ser el nuevo comandante militar “rebelde”?

BHL tendría que abdicar de su millonaria casa de vacaciones en Marruecos, por no hablar de recibir a sus admiradores en el Café de Flore en París ante una manada de gansos de medios aduladores en su marca registrada, su rancia camisa blanca Charvet a pecho descubierto. Veamos si el pavo real es capaz de interpretar en la realidad el papel de un “intelectual público comprometido”.

No, es demasiado cobarde para hacerlo, porque ahora, cuando esa desagradable pequeña guerra civil hecha en Francia comienza a irse al diablo, todo lo que hace BHL (junto con los acólitos de Sarko) es gimotear que otros países, incluido EE.UU., no ponen su parte. Sería trágico si no fuera simplemente patético –confirmando todo estereotipo global sobre lo malos que pueden ser los franceses.

En cuanto a los “rebeldes”, olvidad todo sobre dignidad y soberanía. No hay que subestimar el sex appeal de un Tomahawk en acción.

Pepe Escobar es autor de “Globalistan: How the Globalized World is Dissolving into Liquid War” (Nimble Books, 2007) y “Red Zone Blues: a snapshot of Baghdad during the surge”. Su último libro es “Obama does Globalistan” (Nimble Books, 2009). Puede contactarse con él en: pepeasia@yahoo.com.

Copyright 2011 Pepe Escobar

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Fuente: http://www.atimes.com/atimes/Middle_East/MD15Ak01.html

Un derramamiento de sangre respaldado por Estados Unidos mancha la “primavera árabe” en Bahrein

Amy Goodman
Democracy Now!


Traducido por Fernanda Gerpe y Democracy Now!




Tres días después de la renuncia de Hosni Mubarak a su larga dictadura en Egipto, el pueblo de Bahrein, pequeño Estado del Golfo, se lanzó masivamente a las calles en Manama, capital del país, y se congregó en la Plaza de la Perla, su versión de la plaza egipcia de Tahrir. Bahrein ha sido gobernado por la misma familia, la dinastía de Khalifa, desde la década de 1780, hace más de doscientos veinte años. Con las manifestaciones, los bahreiníes no reclamaban el fin de la monarquía, sino una mayor representación en su gobierno.

A un mes del levantamiento, Arabia Saudí envió fuerzas militares y policiales a través del puente de más de 25 km que une el territorio continental saudí con la isla de Bahrein. Desde ese momento, se reprime cada vez con más fuerza y violencia a los manifestantes, la prensa y las organizaciones de derechos humanos.

Una valiente joven activista bahreiní a favor de la democracia, Zainab al-Khawaja, ha visto la brutalidad de cerca. Para su horror, fue testigo de cómo su padre, Abdulhadi al-Khawaja, un destacado activista por los derechos humanos, fue golpeado y arrestado. Desde Manama, describió así lo sucedido:

"Fuerzas de seguridad atacaron mi casa. Llegaron sin previo aviso. Derribaron la puerta del edificio, derribaron la puerta de nuestro apartamento y directamente atacaron a mi padre, sin explicar los motivos de su arresto ni darle oportunidad de hablar. Arrastraron a mi padre por las escaleras y lo golpearon frente a mí. Lo golpearon hasta que quedó inconsciente. Lo último que le oí decir fue que no podía respirar. Cuando traté de intervenir, cuando intenté decirles 'Por favor, dejen de pegarle. Irá con ustedes voluntariamente. No necesitan golpearlo así.' Básicamente me dijeron que cerrara la boca, me tomaron y me arrastraron escaleras arriba hasta el apartamento. Cuando volví a salir, el único rastro que había de mi padre era su sangre en la escalera."

La organización de derechos humanos Human Rights Watch ha reclamado la inmediata liberación de Al-Khawaja. El esposo y el cuñado de Zainab también fueron arrestados. Zainab publica en Twitter como "angryarabiya" y en protesta por las detenciones inició una huelga de hambre a base de líquidos únicamente. También escribió una carta al Presidente Barack Obama en la que dice: "Si algo le pasa a mi padre, a mi esposo, a mi tío, a mi cuñado o a mí, lo declaro a usted tan responsable como al régimen de Al Khalifa. Su apoyo a esta monarquía hace que su gobierno sea cómplice de sus crímenes. Todavía albergo la esperanza de que usted se de cuenta de que la libertad y los derechos humanos significan lo mismo para una persona bahreiní que para una persona estadounidense."

En el discurso de condena al gobierno de Gadafi, Obama justificó los recientes ataques militares a Libia con estas palabras: "Asesinaron a personas inocentes. Atacaron hospitales y ambulancias. Arrestaron, violaron y asesinaron a periodistas." Ahora sucede lo mismo en Bahrein pero Obama no tiene nada que decir.

Igual que en los levantamientos de Egipto y Túnez, el sentir es nacionalista y no religioso. El país es en un 70% chií pero gobernado por una minoría suní. Sin embargo, una de las principales consignas presentes en las protestas ha sido "Ni chií, ni suní, bahreiní." Esto desacredita el argumento que esgrime el gobierno bahreiní acerca de que el actual régimen es la mejor defensa contra la creciente influencia de Irán, un país chií, en el rico en petróleo Golfo Pérsico. Súmese a esto el papel estratégico de Bahrein: es allí donde se encuentra la base de la Quinta Flota naval estadounidense encargada de proteger los "intereses estadounidenses" así como el Estrecho de Ormuz y el Canal de Suez y de brindar apoyo en la guerra de Irak y Afganistán. ¿No se encuentra también entre los intereses estadounidenses apoyar la democracia y no a los déspotas?

Nabeel Rajab es el presidente del Centro por los Derechos Humanos de Bahrein, organización que fue dirigida por el recientemente secuestrado Abdulhadi al-Khawaja. Rajab podría enfrentar un juicio militar por publicar la fotografía de un manifestante que murió mientras permanecía detenido. Rajab me dijo: "Cientos de personas están presas y son torturadas por ejercer su libertad de expresión. Y todo por venganza, porque un día, hace un mes, casi la mitad de la población de Bahrein se volcó a las calles a exigir democracia y respeto por los derechos humanos."

Rajab observó que la democracia en Bahrein podría implicar la lucha por la democracia en las vecinas dictaduras del Golfo Pérsico, especialmente en Arabia Saudí. Por eso la mayoría de los gobiernos regionales tienen interés en que se ponga fin a las protestas. Arabia Saudí está bien posicionada para la tarea ya que es la reciente beneficiaria del mayor acuerdo de venta de armas en la historia de Estados Unidos. A pesar de las amenazas, Rajab fue firme: "Mientras respire, mientras viva, voy a seguir haciendo. Creo en el cambio. Creo en la democracia. Creo en los derechos humanos. Estoy dispuesto a dar mi vida. Estoy dispuesto a dar lo que sea para alcanzar esta meta."

Fuente: http://www.democracynow.org/es/blog/2011/4/14/estados_unidos_respald_un_derramamiento_de_sangre_que_manch_la_primavera_rabe

Libia y la nueva doctrina estratégica de los EE.UU

Thierry Meyssan
voltairenet.org




La operación militar aliada en Libia marca un cambio estratégico importante. Washington ha renunciado a una guerra de ocupación y ha subcontratado a sus aliados las futuras operaciones en tierra. Thierry Meyssan describe un nuevo paradigma estratégico de los Estados Unidos: la globalización forzada se interrumpe, la era de los dos mundos comienza.

A menudo se dice que los generales no anticipan el cambio que viene y preparan la próxima guerra como si debiera ser similar a la anterior. Esto se aplica a los comentaristas políticos: interpretan los nuevos eventos no por lo que son, sino como si repitieran a los que les precedieron.

Cuando los movimientos populares derrocaron a Zine el-Abidine Ben Alí en Túnez y en Egipto, Hosni Mubarak, muchos pensaban asistir a una "revolución de jazmín" [1] y una "revolución de la flor de loto" [2], al igual que las revoluciones coloreadas que la CIA y la NED han llevado a cabo de forma encadenada desde la desaparición de la URSS. Algunos hechos parecen darles la razón, como la presencia de agitadores serbia en El Cairo o la difusión de la propaganda [3]. Pero la realidad era muy diferente. Estas rebeliones eran populares y Washington intentó, sin éxito, desviarlas para su provecho. En definitiva, tunecinos y egipcios no aspiraban a la American Way of Life, sino más bien para deshacerse de gobiernos títeres manipulados por los Estados Unidos.

Cuando se produjeron disturbios en Libia, estos mismos comentaristas han tratado de recuperar la zaga de la realidad al explicar que en esta ocasión, se trataba de un levantamiento popular contra el dictador Gaddafi. A continuación, acompañaban sus editoriales de dulces mentiras, presentando al coronel como un eterno enemigo de la democracia occidental, olvidando que colaboraba activamente con los Estados Unidos desde hace ocho años [4].

Sin embargo, si miramos más de cerca, lo que está ocurriendo en Libia es el primer avivamiento del antagonismo histórico entre Cirenaica por un lado, Tripolitania y Fezzan del otro. Es sólo en segundo lugar que este conflicto ha tomado una inclinación política, la insurrección identificándose con los monárquicos, a los que pronto se les unieron todo tipo de grupos de la oposición (nasseristas, khomeinyistes comunistas, islamistas, etc ...). En ningún momento la insurrección se ha extendido en todo el país.

Cualquier voz que denuncia la fabricación y la instrumentación de este conflicto, etiquetándolo de colonial, recibe protestas. La opinión de la mayoría admite que la intervención militar extranjera permite que al pueblo libio liberarse de su tirano, y que los errores de la coalición no puede ser peor que los crímenes de este genocida. Sin embargo, la historia ya ha demostrado la falsedad de este razonamiento. Por ejemplo, muchos iraquíes opuestos a Saddam Hussein y que acogieron como salvadores a las tropas occidentales dicen que, ocho años y un millón de muertes más tarde, que la vida era mejor en el país en tiempos del déspota.

Sobre todo, esta opinión se basa en una serie de convicciones erróneas:

- Contrariamente a lo que afirma la propaganda occidental y a aquello que parece dar crédito a la proximidad cronológica y geográfica con Túnez y Egipto, el pueblo libio no se levantó contra el régimen de Gaddafi. Este todavía tiene legitimidad popular en Tripolitania y Fezzan, regiones en las que el coronel había distribuido armas a la población para resistir el avance de los insurgentes de Cirenaica y de las potencias extranjeras.

- Contrariamente a lo que afirma la propaganda occidental y a lo que parecen apoyar las declaraciones del furioso "Hermano Líder" mismo, Gadafi nunca ha bombardeado su propia población civil. Ha hecho uso de la fuerza militar contra el golpe de Estado sin tener en cuenta las consecuencias para la población civil. Esta distinción no tiene importancia para las víctimas, pero en derecho internacional separa los crímenes de guerra de los crímenes contra la humanidad.

- Por último, contrariamente a lo afirma la propaganda y el al romanticismo revolucionario de opereta de Bernard Henry Lévy, la revuelta de Cirenaica no tiene nada de espontánea. Fue preparada por la DGSE, el MI6 y la CIA. Para formar el Consejo Nacional de Transición, los franceses se basaron en la información y los contactos Massoud El-Mesmar, antiguo compañero y confidente de Gaddafi, que desertó en noviembre de 2010 y recibió asilo en París [5] . Para restaurar la monarquía, los británicos revivieron las relaciones del príncipe Muhammad al-Sanusi, pretendiente al trono del Reino Unido de Libia, en la actualidad en el exilio en Londres y han distribuido en todas partes la bandera roja-negra-verde con la media luna y la estrella [6]. Los estadounidenses han tomado el control económico y militar repatriando desde Washington libios en exilio para ocupar los ministerios claves y la sede del Consejo Nacional de Transición.

Por otra parte, este debate sobre la conveniencia de la intervención internacional es el árbol que oculta el bosque. Si damos un paso atrás, nos damos cuenta de que la estrategia de las grandes potencias occidentales ha cambiado. A pesar de que siguen usando y abusando la retórica de la prevención del genocidio y el deber de la intervención humanitaria de los hermanos mayores o incluso el apoyo fraterno a los pueblos que luchan por su libertad, siempre y cuando abran sus mercados, pero sus acciones son diferentes.

La "Doctrina Obama"

En su discurso en la National Defense University, el presidente Obama ha definido varios aspectos de su doctrina estratégica destacando aquello que la distinguía de las de sus predecesores, Bill Clinton y George W. Bush [7].

Primero dijo: "En sólo un mes, los EE.UU. han conseguido junto a sus socios internacionales, movilizar una amplia coalición para obtener un mandato internacional de protección a civiles, detener el avance de un ejército, evitar una masacre y establecer, con sus aliados y socios, una zona de exclusión aérea. Para poner en perspectiva la velocidad de nuestra reacción militar y diplomática, recordar que en la década de 1990, cuando la gente era intimidada en Bosnia, se tardó más de un año para que la comunidad internacional interviniera con medios aéreos para proteger a los civiles. Esta vez solo nos llevó sólo 31 días. "

Esta rapidez contrasta con el período de Bill Clinton. Ella explica de dos maneras. Por un lado los Estados Unidos en 2011 tienen un plan coherente -vamos a ver cuál-, mientras que en los años 90, dudaban entre disfrutar de la desaparición de la URSS para enriquecerse comercialmente o por construir un imperio sin rival. Por otro lado, la política de la "reinicialización" (reset) de la administración Obama, apuntando a sustituir la negociación de la confrontación, ha dado en parte sus frutos con Rusia. Aunque ésta sea una de los grandes perdedores económicos de la guerra de Libia, ha aceptado el principio -incluso si los nacionalistas Vladimir Putin [8] o Vladimir Chamov [9] tienen ardores de estómago-.

Luego, en el mismo discurso del 28 de marzo de 2011, Obama continuó: "Nuestra alianza más efectiva, la OTAN tomó el mando de la aplicación del embargo de armas y la zona de exclusión aérea. Anoche, la OTAN ha decidido asumir la responsabilidad adicional para la protección de los civiles libios. (...) Los EE.UU. jugarán (...) un papel de apoyo - especialmente en términos de inteligencia, de apoyo logístico, de la asistencia en la búsqueda y rescate, y de las interferencias en las comunicaciones del régimen. Debido a esta transición hacia una coalición más amplia, fundada sobre la OTAN, los riesgos y los costos de tales operaciones - para nuestras tropas y nuestros contribuyentes - se reducirán considerablemente. "

Después de haber puesto por delante de Francia y fingir estar arrastrando los pies, Washington admitió haber "coordinado" todas las operaciones militares desde el principio. Hizo esto para anunciar inmediatamente la transferencia de esta responsabilidad a la OTAN. En términos de comunicación interna, es evidente que el Nobel de la Paz, Barack Obama, no quiere dar la imagen de un presidente que dirige a su país a una tercera guerra en el mundo musulmán después de Afganistán e Irak. Sin embargo, esta cuestión de relaciones públicas no debe hacer olvidar lo fundamental: Washington ya no quiere ser el policía del mundo, pero tiene la intención de ejercer un leadership (el liderazgo) sobre las grandes potencias, intervenir en nombre de su interés colectivo y "mutualizar" los costos. En este contexto, la OTAN se convertirá en la estructura de coordinación militar por excelencia, en la que Rusia o incluso más tarde China deberán participar.

Por último, Obama acabó en la National Defense University: "Habrá ocasiones en que nuestra seguridad no será amenazada directamente, pero en las cuales nuestros intereses y nuestros valores lo serán. A veces la historia nos pone cara a cara con desafíos que amenazan nuestra humanidad y nuestra seguridad común - intervenir en el caso de los desastres naturales, por ejemplo, o prevenir un genocidio y preservar la paz; asegurar la seguridad regional y mantener el flujo del comercio. Estos tal vez no sean problemas americanos, pero también son importantes para nosotros. Estos son problemas que merecen resolverse. Y en estas circunstancias, sabemos que los Estados Unidos, en tanto que nación más poderosa del mundo, a menudo serán llamados a prestar asistencia. "

Barack Obama rompe con el encendido discurso de George W. Bush que pretendía extender por el mundo entero el American Way of Life por la fuerza de las bayonetas. Aunque admite que desplegar recursos militares para causas humanitarias u operaciones de mantenimiento de la paz, solo concibe la guerra para la "seguridad regional y mantener el flujo del comercio."

Esto merece una explicación detallada.

Cambio Estratégico

Por convención o por conveniencia, los historiadores llaman cada doctrina estratégica por el nombre del presidente que la lleva a cabo. En realidad, la doctrina estratégica se desarrolla ahora en el Pentágono y no en la Casa Blanca. El cambio fundamental no se ha producido con la entrada de Barack Obama al Despacho Oval (enero de 2009), sino con la de Robert Gates al Pentágono (diciembre de 2006). Los dos últimos años de la presidencia de Bush no salen pues de la "Doctrina Bush", sino que son el preludio de la doctrina Obama ". Y es porque él acaba de ganar que Robert Gates plantea retirarse con orgullo del trabajo acabado[10].

Para hacerme entender, yo distinguiría entre una "doctrina Rumsfeld" y una "doctrina Gates". En a primera, el objetivo es cambiar los regímenes políticos, uno por uno en todo el mundo, hasta que todos ellos sean compatibles con el de los Estados Unidos. Esto se llama "democracia de mercado" es en realidad un sistema oligárquico en el que los pseudo-ciudadanos están protegidos de acciones arbitrarias del estado y pueden elegir a sus líderes sin poder elegir sus políticas. Este objetivo llevó a la organización de las revoluciones de colores como la ocupación de Afganistán e Irak.

Sin embargo, dice Barack Obama en el mismo discurso: "Gracias a los extraordinarios sacrificios de nuestras tropas y la determinación de nuestros diplomáticos, tenemos muchas esperanzas en el futuro de Irak. Pero el cambio de régimen tomó ocho años, costó miles de vidas estadounidenses e iraquíes y cerca de un billón de dólares. No podemos permitir que eso vuelva a suceder en Libia. "

En resumen, este objetivo de una Pax Americana, que a la vez protegería y dominaría todos los pueblos de la tierra, es económicamente inviable. Del mismo modo, además, que el ideal de convertir la humanidad entera a la American Way of Life.

Otra visión imperial, más realista, se ha impuesto poco a poco en el Pentágono. Fue popularizada por Thomas PM Barnett en su libro The Pentagon’s New Map. War and Peace in the Twenty-First Century (El Nuevo Mapa del Pentágono. Guerra y Paz en el siglo XXI).

El mundo del futuro estaría dividido en dos. Por un lado, el centro estable, en torno a los Estados Unidos para los países desarrollados o al menos democráticos. El otro una periferia, abandonada a sí misma, experimentando el subdesarrollo y la violencia. El rol del Pentágono sería el de garantizar el acceso del mundo civilizado que necesita la riqueza natural de los suburbios que no saben usarla.

Esta visión presupone que los Estados Unidos están compitiendo cada vez más con otros países desarrollados, pero se convierte en su líder de seguridad. Parece posible con Rusia, desde que el presidente Dmitry Medvedev, abrió el camino para la cooperación con la OTAN durante el desfile para conmemorar el final de la Segunda Guerra Mundial, a continuación, en la cumbre de Lisboa. Esto puede ser más complicado con China, cuya nueva dirección parece más nacionalista que la anterior.

La división del mundo en dos zonas, estable y caótica, donde la segunda es la reserva de las riquezas naturales de la primera, obviamente, plantea la cuestión de límites. En la obra de Barnett (2004), los Balcanes, Asia Central, la mayor parte de África, los Andes y América Central son lanzadas a las tinieblas. Tres estados miembros del G-20 -de los cuales uno es también miembro de la OTAN-, están condenados al caos: Turquía, Arabia Saudita e Indonesia. Este mapa no es estático y las repescas siguen siendo posibles. Así, Arabia Saudita está ganando sus galones aplastando en la sangre la revuelta de Bahrein.

Puesto que ya no es una cuestión de ocupar los países, sino sólo de mantener las áreas de explotación y llevar a cabo redadas en caso necesario, el Pentágono debe extenderse a toda la periferia el proceso de fragmentación de "remodelación" que se inició en el "gran Medio Oriente" (Greater Middle-East). El fin de la guerra ya no es la explotación directa de un territorio, sino la desintegración de toda posibilidad de resistencia. El Pentágono se está centrando en el control de las rutas marítimas y las operaciones aéreas para subcontratar en mayor medida las operaciones de tierra a sus aliados. Este fenómeno es el que acaba de comenzar en África con la partición de Sudán y las guerras en Libia y Costa de Marfil.

Si, en términos de discurso democrático, el derrocamiento del régimen de Muammar Gaddafi, sería una meta gratificante, no es ni necesario ni deseable desde el punto de vista del Pentágono. En la "doctrina Gates", más vale mantener un Gaddafi histérico y humillado en una reducido tripolitano que una Gran Libia capaz de resistir un día de nuevo al imperialismo.

Por supuesto, esta nueva visión estratégica no será sin dolor. Habrá flujos de migrantes, que son cada vez más, huyendo del infierno de la periferia para entrar en el paraíso del centro. Y habrá esos incorregibles humanistas para pensar que el paraíso de unos no debe construirse sobre el infierno de otros.

Es este proyecto el que está en juego en Libia, y es en relación a él que cada uno tiene que determinarse.

Notas:

[1] «Washington para enfrentar la ira del pueblo tunecino», por Thierry Meyssan, Réseau Voltaire, 23 de enero de 2011.

[2] "Egipto en la costa de la sangre», por Thierry Meyssan, Réseau Voltaire, 31 de enero de 2011.

[3] El manual de EE.UU. para una revolución de color en Egipto ", Red Voltaire, 1 de marzo de 2011.

[4] "Mi álbum de familia por Muammar Gaddafi (imitación), Red Voltaire, 25 de marzo de 2011.

[5] "Francia desde noviembre de preparación para el derrocamiento de Gadafi" por Franco Bechis, Red Voltaire, 24 de marzo de 2011.

[6] "Cuando flotaba en las banderas de valores Libia del Rey Idris" por Manlio Dinucci, Red Voltaire, 1 de marzo de 2011.

[7] "Mensaje a la Nación a Libia," por Barack Obama, Red Voltaire, 28 de marzo de 2011.

[8] "Observaciones sobre la situación en Libia", de Vladimir V. Putin, Red Voltaire, 21 de marzo de 2011.

[9] "El embajador Chamov Medvedev acusó de traición a la patria en Libia", Red Voltaire, 26 de marzo de 2011.

[10], Robert Gates, en el comienzo ", Red Voltaire, 7 de abril de 2011.

Fuente: http://www.egaliteetreconciliation.fr/La-Libye-et-la-nouvelle-doctrine-strategique-US-6181.html

La revolución traicionada

Olga Rodríguez
Público




Egipto vuelve a ser escenario de arrestos arbitrarios, abusos y tensiones que están enturbiando cada vez más las relaciones entre el Ejército y las fuerzas revolucionarias, hasta el punto de que decenas de miles de personas se reunieron el viernes 8 de abril en la plaza Tahrir para pedir la dimisión del Consejo militar.

Horas después se produjeron las dos primeras víctimas mortales después de la caída de Mubarak, cuando fuerzas militares especiales tomaron el centro de El Cairo empleando armas de fuego y porras eléctricas. Detuvieron a 38 personas.

"Participábamos en una protesta pacífica y, de hecho , cuando vimos llegar a los militares empezamos a gritar ¡Paz!', pero no sirvió de nada. Cuando me di cuenta, estaban atacándonos y después me llevaron a la cárcel", ha relatado a este diario el joven Aser Abdel Ghany. Esta semana se ha producido otro episodio que ha indignado a los activistas: Mikel Nabil, bloguero crítico con el Ejército, ha sido condenado por un tribunal militar a tres años de prisión. Es el primer castigo de conciencia de esta nueva etapa.

"Estamos ante un riesgo de contrarrevolución" , ha lamentado el afamado novelista egipcio Alaa Aswany. Su advertencia es compartida por todas las agrupaciones revolucionarias.

Los generales de Mubarak
"El Consejo militar está integrado por los generales de Mubarak", señala a Público el economista y bloguero socialista Hosam el Hamalawy (arabawy.org), quien, con su impecable inglés, se ha convertido en uno de los rostros más internacionales de la revolución.

"El partido del régimen se está reorganizando y buena parte de los torturadores y criminales de la antigua Policía secreta han sido recolocados en la nueva agencia de seguridad o en el Ministerio del interior. ¡El oficial que ordenó mi arresto en el año 2000 tiene un nuevo puesto!", afirma El Hamalawy.

A la represión se añaden algunas medidas políticas que han aumentado el malestar. El Gobierno interino ha anunciado una ley que castigará con una multa de 65.000 euros y hasta un año de cárcel a quien participe en protestas que "entorpezcan su trabajo" . Y ha aprobado otra ley que eleva de 1.500 a 5.000 los miembros necesarios repartidos por varias provincias para crear un nuevo partido político.

"Eso dificulta toda actuación política y beneficia a los únicos que ya estaban organizados, los Hermanos Musulmanes", afirma la experta en derechos humanos y militante de izquierdas Elham Eidarous, quien recibe a este diario en su casa de El Cairo."Por eso se ha extendido la creencia de que hay una especie de acuerdo entre el Consejo militar y los Hermanos, que probablemente se hayan comprometido a mantener el statu quo a cambio de garantizarse poder. Todo ello, con el beneplácito de Estados Unidos".

Al igual que otros muchos activistas, Elham abandonó su trabajo el 25 de enero, cuando comenzó la revolución. Desde entonces, está volcada en la creación de un nuevo partido político, la Alianza Popular Socialista .

"Hay diversos sectores que protagonizan la contrarre-volución explica, uno de ellos es el Consejo militar, con el general Tantawi al frente; otro es el propio partido del régimen y los antiguos miembros de la Policía secreta, que tratan de sembrar el caos con actuaciones violentas; y otro son los salafistas" (integristas islámicos).

Los grupos salafistas, minoritarios pero expertos en hacer ruido, han aparecido en escena . Abud el Zomur, puesto en libertad recientemente, ha salido por televisión pidiendo la aplicación de la sharia (ley islámica) y propugnando que a los ladrones se les corten las manos. Hace dos semanas, en la provincia de Qena, varios salafistas cortaron una oreja a un hombre al que acusaron de haber alquilado un piso a una prostituta.

Un mal menor
"Existe una teoría muy extendida, y es que están siendo jaleados por elementos del antiguo régimen", asegura en su despacho Hani Shukraleh, director del periódico Al Ahram online. "De hecho, en el último ataque a un barrio cristiano fueron identificados algunos individuos que antes trabajaban para Mubarak. La táctica de la dictadura ante situaciones de crisis siempre fue crear el caos para que el pueblo y la comunidad internacional dijeran: devolvamos el orden anterior con tal de mantener fuera a esta gente. Ahora los Hermanos Musulmanes se benefician de esta situación, porque así ellos pueden ser vistos como un mal menor frente a los salafistas" .

Los obstáculos en esta nueva fase de la revolución egipcia son muchos. Pero eso no amilana a quienes son conscientes de que este es un momento crucial para sentar las bases para el cambio. "Ya sabíamos que esto no iba a ser fácil" , señala Elham.

De momento, y a modo de advertencia, la Coalición 25 de Enero ya ha suspendido el diálogo con el Consejo militar. Y tanto esta agrupación como el resto de las fuerzas revolucionarias anuncian nuevas protestas.

"Los trabajadores y estudiantes protagonizan huelgas y manifestaciones a diario pidiendo justicia e igualdad subraya el bloguero Hamalawy, la calle es nuestra. Y eso es la primera fase de una revolución".


Fuente: http://www.publico.es/internacional/371195/la-revolucion-traicionada